Bleach: Una buena forma de decepcionar por igual tanto a novatos como a fans de la serie
Las adaptaciones de mangas de culto es algo que lleva años en la industria del videojuego, a cada nueva serie de éxito sabemos que, antes o después, habrá adaptaciones para las consolas que estén triunfando en ese momento. Y en la mayoría de los casos son juegos de lucha, en la que no tienen que comerse más la cabeza. En la propia Wii pudimos disfrutar del completisimo Dragon Ball Budokai Tenkaichi 3, y ya desde la aparición de los primeros datos de este Bleach: Shattered Sword, veiamos un juego que prometía con un sistema de control novedoso (utilizando el wiimote directamente como espada) y gráficos que, aunque no están a la altura de la actual generación, sí que están por encima de la media vista en la Wii, por lo que, ayudado por una plantilla bastante generosa de personajes seleccionables, más de 30 contando los ocultos. Sin embargo, unos fallos importantes en el sistema de juego y control acompañado por un modo historia bastante cuestionable hacen que el juego sea, cuanto menos, prescindible.

Lo primero que vemos es que el juego luce bien, un estilo cell shadding que pega perfectamente con la imagen del manga. Todo esto acompañado de viñetas en primer plano en algunas tecnicas, efectos especiales en las mágias a la altura y todo esto con un ritmo frenético sin ralentizarse. Hay algún que otro detalle, como la inexpresividad de las caras (que basicamente tienen la misma cara estén llorando o riendo, y si ya existía Emotion Engine en la ps2 creo que en la wii se debería hacer algo mejor), o la falta de más opciones de vestuario (que, básicamente, todos tienen un traje con 2 colores), pero en líneas generales el juego luce bastante bien.
El control es bastante simple, existen 3 movimientos para hacer con el wiimote: Corte horizontal, corte vertical y estocada. Los golpes críticos (un golpe más fuerte que no se puede parar), se realiza con esos mismos movimientos aprentando la A y las mágias, igual pero apretando la B. Con el Nunchaku se mueve al personaje y aprentando los botones se cubre y corre. Moviendolo, se recarga poder espiritual, que cuando esté lleno, podremos liberar el “Bankai”, que es la técnica con la que nuestro personaje se vuelve más fuerte y puede lanzar magias más fuertes y hasta un especial que le quita bastante vida al enemigo. Todo a priori parece interesante, pero al rato de jugar te das cuenta de que, independientemente de con quien o contra quien luches, hay una pauta para ganar todos los combates y es ir hacia el enemigo y asestarle golpe crítico tras golpe critico. Estos no se pueden parar, como mucho si coincide que el enemigo también hace un golpe crítico, se pasa a un minijuego que es una especie de “piedra, papel, tijera”. Esto la verdad es que le quita toda la gracia al juego, porque al final siempre acabamos haciendo lo mismo.

Respecto al control, el del wiimote+nunchaku es el único disponible. No dan opción, como otros juegos de Wii, de cambiar al juego con el mando de GC, ni el clásico, ni siquiera con solo el wiimote, obligandote a la compra de otro nunchaku para jugar en versus, y esto en una máquina que potencia el multiplayer como Wii, choca.
Las opciones de juego son las típicas del género: un modo episodio, que es el modo historia de toda la vida, un modo arcade, entrenamiento, tienda (en la que compramos extras, como imágenes, modelados 3D de los personajes, etc), y los visualizamos en la galería. Brilla por su ausencia un modo online, que a dia de hoy casi se da por supuesto en un juego de lucha.

El modo historia no está basado en la serie, sino que es inédito. Al principio solo tenemos 3 historias, pero luego se van abriendo más. En la mayoría de los casos la historia se resume en que alguien dice al protagonista que, para conseguir un objetivo en concreto, tiene que reunir los trozos de una espada. Para eso lucha contra todos los demás, que resulta que también la están buscando. El protagonista se da cuenta de que esa persona que le ha mandado a buscar los fragmentos le ha engañado y aparece Arturo Plateado (sí, se llama así el malo de turno…) y nuestro prota le da una paliza. La verdad es que no es un argumento a la altura de la serie, peor que un argumento de relleno, así que por un lado los que la conozcan van a sentirse decepcionados, pero no tanto como los que no la conocen, ya que plantan el argumento en la mitad de la serie dando por supuesto que todos saben de qué va el asunto. Esta historia se desarrolla a traves de dialogos con el motor del juego y alguna imagen estática (bastante cutre, por cierto, y más tratandose de una consola de nueva generación) con un texto.

El tema del sonido, como viene siendo habitual, no tiene las melodias originales japonesas. De hecho, no tiene ni la opción de voces japonesas ni castellanas, únicamente las americanas, que, aunque no son malas, no están a la altura del doblaje original. Por lo menos los subtitulos están en castellano en todos el juego.
Una mención especial para los tediosos tiempos de carga, que, sobre todo en el modo historia en el que son combates de un solo round, pueden durar más que el combate en sí.
Me pone:
+El numero de personajes, que aunque no llega a los extremos del Tenkaichi, sobrepasa la treintena
+Los diseños de los personajes, que, aunque con algún que otro fallo, están bien modelados
+Subtitulos en castellano
+El carisma de los personajes e la serie…
No me pone:
-Estropean el argumento con una historia paralela malisima
-La calidad de las escenas en el modo historia, una simple pantalla estática digna de GBA
-El sistema de control, puedes ganar solo con realizar la misma tecnica una y otra vez
-Falta de modos de juego diferentes, modo online, etc.
En conclusión, el apartado técnico, aunque no destaca, es más que correcto, pero a nivel jugable deja bastante que desear, con un único modo de control cansino y repetitivo y unos tiempos de carga excesivamente largos. Todo esto hace que sea un juego que no se puede recomendar ni a los seguidores de la serie.
¿Jugarías más de 2 horas?
Definitivamente no. Puede llamarte sacar todos los personajes (aunque se manejan todos igual) y ver todos los finales, pero ni la jugabilidad ni la historia incitan a ello.
¿Lo más petardo del juego?
Aunque la imagen de cagando de Kon vestido de muñeca luchando contra una Orihime robot sería una respuesta tentadora, el personaje de Hanataro Yamada se lleva la palma. Y es que, que en un juego de lucha de espadas, un personaje CURA en vez de dañar, cuando golpea con la espada, es de lo más petardo.
Análisis realizado por Gen.
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