Nintendo DS recibe con honores al mejor Kurosaki Ichigo hasta la fecha.

El enésimo éxito del cómic shônen se defiende en la portátil con una adaptación sorprendentemente buena y bien hecha.

Las licencias basadas en series de éxito son, por lo general, un auténtico chollo para las editoras y distribuidoras de videojuegos. Esta afirmación es bastante vieja y casi de Perogrullo, y seguramente la habremos leído hasta la saciedad en innumerables foros, análisis, reseñas, y artículos varios. Desgraciadamente, el contenido y conclusión de los mismos suele ser igual de previsible: “otra licencia que se va a la basura”, “sólo para fans”, “súmale dos puntos a la nota si te gusta la serie” y demás comentarios que estamos ya, sinceramente, bastante cansados de tener que leer o escribir. Por suerte, lo esperado no siempre tiene porqué cumplirse.

¡Aúlla, Zabimaru!

“Bleach DS – The Blade of Fate”, de Treasure y para Nintendo DS, es una de las honrosas excepciones que confirman la regla. Algo se intuía desde las primeras capturas distribuidas por la editora, que mostraban un sistema de juego similar al muy celebrado “Yu Yu Hakusho – Makyo Toitsusen” de Mega Drive, pero ni por asomo esperábamos algo tan brillante. Sega, la distribuidora del cartucho, se ha cuidado muy mucho de no imitar a Tomy y sus abominables juegos de “Naruto” para la consola de doble pantalla. Muy al contrario. Consciente de los precedentes y de todo aquello que los seguidores del cómic de Kubo Tite esperarían encontrar en un buen juego, delegó en Treasure la tarea de crear una obra sublime, totalmente respetuosa y culmen del género en el sistema para el que ha sido diseñado.

Pero vayamos por partes.

“Bleach DS” es, básicamente, un juego de lucha bidimensional clásico, de los de personaje contra personaje, barra de vida, magia y dos rondas; aunque con pequeñas variaciones. Lo más llamativo es la posibilidad de que cuatro personajes se partan los morros simultáneamente, al estilo del citado “Yu Yu Hakusho” para Mega Drive o, volviendo la vista bastante más atrás, “The Way of the Exploding Fist” para ordenadores de 8 bits. Para evitar combates excesivamente caóticos, Treasure recurre al uso y abuso del doble plano, como ya hiciera SNK en su día con la serie “Fatal Fury”. Otros detalles anecdóticos pulen el conjunto de las reglas de juego, como los mazos de cartas almacenados en la pantalla táctil, que nos darán alguna pequeña ventaja si los activamos durante la pelea. Como vemos, nada nuevo bajo el Sol, aunque es evidente que “Bleach DS” mezcla todos estos elementos como casi nadie ha sabido hacer hasta ahora.

Porque, para empezar, el juego ha encontrado el difícil equilibrio entre la accesibilidad para novatos y la exigencia de aquellos que buscan retos más maduros. Hacerse con el control de Ichigo y compañía es relativamente sencillo, sobre todo si ya hemos jugado a algún otro juego de lucha con anterioridad. Incluso las técnicas especiales, incluyendo los espectaculares bankai, son ejecutadas con naturalidad si nos tomamos una mínima molestia de memorizar los comandos (cuyos esquemas, por cierto, repiten todos los personajes de la plantilla). Hasta aquí, suficiente para defenderse en los modos de juego en solitario. Ahora bien, si lo que buscamos son los mano a mano contra maestros de todo el mundo a través del CWF de Nintendo, más nos vale aprender a depender menos de la barra de “energía espiritual” (magia) y más de las encadenaciones de golpes simples y aéreos. Avisados quedáis.

Despedaza, Senbonzakura

Como vemos, la base y el sistema de juego son bastante sólidos. Sin embargo, todo lo dicho hasta ahora bien pudieran ser las características de cualquier juego de lucha estándar mínimamente decente; y demontre, ¡esto es “Bleach”! Si lo vamos a comprar, es porque queremos blandir zanpakutôs, liberar bankais y jugar a ser Kuchiki Byakuya o Hitsugaya Tôshirô de la manera más fiel posible, ¿verdad? Pues bien, esta vez estamos de suerte. “Bleach DS – The Blade of Fate” es una de las adaptaciones más fieles de cómic shônen a juego de lucha que se recuerdan.

Tomemos como muestra el equilibrio entre personajes. En un juego de “Dragon Ball”, ganar a Freezer utilizando a Krilin debería ser un reto extremo, pero generalmente no es así. Centrándonos en el universo de “Bleach”, no tendría ningún sentido, por ejemplo, que el pequeño león de peluche Kon venciese a un mastodonte como Sajin Komamura. Y aquí radica, precisamente, uno de los grandes logros del programa: cada personaje es fiel reflejo de su homónimo en el cómic. Si escogemos jugar con Inoue Orihime estaremos obligados a seguir una marcada estrategia de pequeños golpes, protección y cura. A Ishida Uryû, quincy experto lanza-flechas, jamás se le ocurriría buscar el combate cuerpo a cuerpo. Y si queremos enfrentarnos a alguien como Aizen Sôsuke, los débiles golpes de karate humano de Arisawa Tatsuki probablemente no sirvan de nada… Una diferenciación muy agradecida, sobre todo, si tenemos en cuenta la generosa lista de personajes a nuestra disposición (28, aunque dos de ellos son, en realidad, versiones alternativas de Ichigo y Komamura).

La plantilla final queda configurada de la siguiente forma:

Personajes base: Ichigo, Chad, Uryû, Orihime, Ganju, Renji, Tôsen, Kyoraku, Kenpachi, Gin, Hitsugaya, Hinamori, Byakuya, Mayuri.

Desbloqueables: Rukia, Soifon, Yoruichi, Ukitake, Komamura (con máscara y sin ella), Aizen, Yamamoto-Genryûsai, Yachiru, Nemu, Tatsuki, Kon, Bonnie (el jabalí de Ganju) e Ichigo en forma de hollow.

Aunque se echan en falta a varios personajes que hubiesen dado mucho juego (Madarame Ikkaku, Matsumoto Rangiku), las preferencias del fan medio quedan cubiertas.

El esfuerzo por contentar a los seguidores de la serie también se vislumbra en los modos de juego. El “modo historia”, eje del juego y trámite obligatorio para el desbloqueo todos los personajes y escenarios, destaca por su consistencia y longitud. Tomando como base el arco argumental del rescate de Rukia en la Sociedad de Almas, el modo cuenta con un capítulo principal y 22 ramificaciones, a las que accederemos según ciertas decisiones que tomemos durante el transcurso las batallas. Alguna de estas historias alternativas se han escrito en exclusiva para el juego, otras profundizan en las motivaciones de algún personaje concreto, y también las hay que se atreven con el humor. Muy interesante y sorprendentemente duradero.

El resto de modos cumplen y aprueban con nota, aunque tampoco sorprenden. El “modo arcade” ofrece batallas simples para un sólo jugador, el “modo entrenamiento” permite practicar todos los comandos de ataque con un pelele y el “modo desafío” te reta a lucirte en el arte de los combos. Superarlos nos dará dinero (kan) que podremos intercambiar en la tienda de Urahara por cartas, ilustraciones, colores y sistemas de voces para los menús. El “modo vs.” se convierte a la larga, cómo no, en la indiscutible estrella del cartucho, gracias a las inmensas posibilidades de sus cuatro variantes (vs. CPU, juego multitarjeta y descarga DS con combates de hasta cuatro jugadores, y conexión Wi-Fi para dos contrincante). Por último, un constructor de barajas y las diferentes galerías visuales y de sonido ponen el broche a este más que aceptable conjunto.

Pica al enemigo hasta la muerte, Suzumebachi

Sólo resta hablar del aspecto técnico, pero la verdad, no creo que aquí haya mucho que decir. Y no porque sea malo (que no lo es, ¡en absoluto!), sino porque la jugabilidad es tan buena y las posibilidades de juego son tantas que, sinceramente, y esto es un halago, da la impresión de que el trabajo realizado por los grafistas y animadores queda en segundo plano.

“Bleach DS” presenta, por lo general, unos personajes enormes y estupendamente animados, aunque también es cierto que un hay un par de “sprites” bastante feos (Kon, Rukia) y algún cuadro de animación no demasiado afortunado (ciertas técnicas de Kenpachi o Tatsuki). La música mantiene el tipo, con algunas (pocas) melodías extraídas de la serie de animación, una serie de nuevas composiciones que no están nada mal y un número aceptable de voces digitalizadas para los personajes que, eso sí, llegan a Europa interpretadas por los actores de doblaje americanos. Como siempre, hubiera estado muy bien que se hubiese permitido seleccionar las voces originales pero, a cambio, puede decirse en favor de Sega que la localización de textos al castellano está llevada a cabo con bastante mimo.

En realidad, a este cartucho se le pueden echar en cara muy poquitas cosas. Aunque no tenga directamente que ver con su calidad, quizá la más importante sea el retraso de dos años y medio que hemos sufrido los europeos en ver “Bleach DS” en nuestras tiendas. En este período, en Japón ha dado tiempo a que vea la luz una segunda entrega que supera a la presente en casi todos los aspectos (la friolera de 17 personajes más, un modo historia mejorado, más escenarios, etcétera), y que próximamente llegará a Estados Unidos bajo el nombre de “Bleach DS – Dark Souls”.

Pero no sería justo restarle mérito a “The Blade of Fate” entrando a valorar los entresijos del mercado. Simplemente, diremos que con su soberbio apartado técnico, su brillante ejecución y su excelente jugabilidad, “Bleach” para Nintendo DS es el mejor título basado la licencia y, de lejos, el mejor juego de lucha del sistema. Casi nada.

Pros

  • Por fin un juego de lucha clásica decente en Nintendo DS.
  • Una plantilla extensa, con personajes diferenciados y carismáticos.
  • Las peleas de cuatro jugadores simultáneos.
  • El “modo historia” es muy divertido, profundo y extenso.
  • Las posibilidades multijugador son enormes.
  • Excelente apartado técnico.
  • Todo lo relativo a la mitología de “Bleach” está tratado con sumo respeto y mimo a la obra original.
  • Localización de textos a la altura de las circunstancias.

Contras

  • Que hayamos tardado tanto en recibirlo, y que sepamos que en Japón hay un segundo “Bleach DS” que supera ampliamente el presente.
  • Se nota cierta dejadez en algún “sprite”, animación o escenario puntual.
  • El “modo desafío” no es todo lo completo que debería.
  • Pequeños tirones a la hora de jugar a través de Internet (aunque esto sea más bien un fallo de los servidores).
  • Puede echar para atrás al jugador que no siga el cómic o la serie de televisión.
  • No hubiese estado mal que se hubiesen incluido también las voces originales.

Realizado por Iban Lantxo