La vuelta de la saga Ninja Gaiden que se dió hace unos años en la primera XBox, y que fue uno de los mejores (sino el mejor título de la consola), tiene ahora en su secuela un digno sucesor: aunque ya no sorprende tanto como la primera parte y con algún que otro defecto que le resta enteros frente a la primera parte.

En primer lugar lo que destaca de este juego frente a cualquier otro del género es la jugabilidad. Es un título que a priori parece muy fácil y un simple “machacabotones” más, pero que tiene una profundidad enorme. De hecho, sin controlar los movimientos defensivos (cubrirse, esquivar y contraatacar), es muy pero que muy dificil seguir avanzando llegados a cierto punto del juego. Aunque la curva de dificultad empieza bastante accesible para todos, cuando se empieza a llegar a los final bosses, esto cambia radicalmente.

Y este podría ser el primer gran error del juego, la curva de dificuldad, que es oscilante. El juego ha implementado una nueva barra de energía, que consta de 2 partes: La primera es una barra azul, que va desapareciendo según nos golpean, y se puede rellenar cuando se eliminen a todos los enemigos (o se vaya lo suficientemente lejos para que no te sigan) y con cada golpe, poco a poco se va rellenando el extremo opuesto de la barra con el color rojo y esa parte no se recupera automáticamente, solo con items o llegando a un punto de salvado. Estos son bastante frecuentes, por lo que en el nivel básico pocas veces hará falta curarse.

Además, otra facilidad es que se puede continuar cuando se llega a un final boss y este te mata, sin tener que volver desde la última estatua de salvado, y las armas son mucho más fáciles de poner al máximo nivel (de hecho es dificil no tener puntos suficientes para subirlas al máximo nivel casi al tiempo que te las dan, por lo que los puntos son bastante innecesarios, al menos en el nivel normal). Pero estas “facilidades” tienen como contrapartida que ahora la cantidad de items que puedes llevar es mucho menor, y los combates contra los jefes como es de esperar son en un territorio delimitado, por lo que tienes que tirar de ellos para curarte. Los jefes son duros… muy duros. Algunos incluso juegan sucio, como los “armadillos” que al morir explotan y si no te cubres te matan independientemente de la cantidad de vida que tengas, o algunos que se ponen a lanzarte bolas que explotan y no te dejan ni un segundo para atacar sin comertelas, y al menos uno de los jefes finales tiene un “glich”.

El caso es que la dificultad de estos choca cuando ves que puedes pasarte una pantalla entera sin necesidad de curarte y de pronto, te encuentras con un cabronazo que de 4 golpes te mate… además como no hay una necesidad de cubrirse/esquivar según avanzas, no le das importancia hasta los final bosses. Otro aspecto a destacar es que hay algún que otro “fallo tecnico”: Un enemigo que se queda enganchado en el escenario y desaparece (en el caso del final boss mencionado, hasta que lo encuentras puede ser una auténtica tortura), o el propio Ryu que se queda en un sitio enganchado… son casos muy puntuales, pero se notan.

El número de armas, aunque es muy grande y variado, no tiene algunas de las presentes en la primera parte, y los extras son bastante escasos (por ejemplo los escarabajos dorados de la primera parte te servia para acceder a armas como el sable laser, y las calaveras lo único que te da son logros y un gamertag horrible, por cierto).

Pero, a pesar de todos esos puntos en contra, es por méritos propios el mejor juego de acción puro y duro de XBox. El control es frenético y endiabladamente preciso, los enemigos no se limitan a dejarse matar, sino que van a por ti, se defienden, y si se les amputa algún miembro actuan en consecuencia arrastrandose por el suelo a agarrarte, lanzandose en plan kamikaze inmolandose o haciendose el harakiri… son tantas las posibilidades que nunca estás seguro por donde van a atacar, aunque una vez mutilados se les puede matar con un “golpe de gracia” bastante espectacular. Los entornos aunque pueden parecer vacios en algunos aspectos (lo cual es normal, ya que es un juego de acción) son preciosos (destacando el de Venecia, o algunas partes del de Tokyo, preciosos). Y todo funciona sin ralentizaciones… como mucho algún segundo de carga entre escenarios, o al entrar en alguna zona donde vaya a haber muchos enemigos, pero todo va con una fluidez sorprendente.

Las nuevas armas también merecen una mención especial: las dos espadas, que aparecieron en la versión Sigma de PS3, las tonfa, que son dos palos como los antidisturbios, pero que bien usadas se convierten en auténticas rompehuesos, las garras en manos y piernas (claramente inspiradas en Wolverine de los X-Men) y por último una especie de cadena con una guadaña en una punta que hace un equilibrio entre distancias cortas y largas aunque dificililla de manejar. Por otro lado, la historia como siempre en la saga, juega un papel secundario.

En esta ocasión revisitamos alguno de los escenarios que aparecieron en la primera parte, como la aldea Hayabusha, pero en vez de ser algo negativo es como una vuelta a las vivencias del primer capítulo. La mayoría de las localizaciones son diferentes y se ha perdido la sensación de estar todo el rato pasando por los mismos sitios para abrir una puerta, aunque ahora todo sea más lineal, hay más variedad de escenarios (Nueva York, Venecia, Japón, una selva Sudamericana, Moscú, el inframundo…) aunque las acciones y muchos de los enemigos están presentes en todas las áeras.

En definitiva, Ninja Gaiden 2 es el mejor juego de acción de esta generación. No sorprende tanto como la primera parte ni explota el sistema como lo hizo con la primera X-Box, pero es una más que digna continuación, que repite los mismos aspectos que le hicieron triunfar e introduce nuevos como las mutilaciones, aunuque se ha dejado el introducir más extras… aún así el haber varios niveles de dificultad e intentar acercarlo al público novato se agradece aunque no ha quedado tan bien como era de esperar, ya que sigue siendo un juego dificil (lo cual los fans agradecemos).

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