He encontrado un artículo en inglés, en un blog llamado “Pick the Brain“. El artículo se titulo “7 Life Lessons I Learned Playing Halo” y su autor habla sobre todo aquello que Halo le ha enseñado y ha conseguido poner en práctica en “el mundo real”.

Me he pegado el curro de traducir el artículo, espero que os guste!

Ayer tuve un flash mientras estaba jugando a Halo 3, comencé a pensar en la cantidad de horas de los últimos seis años que he pasado jugando a la serie Halo. Tengo que decir que no ha sido tiempo gastado inútilmente, he disfrutado mucho. A modo de retrospectiva, he recopilado aquellas cosas de Halo que me han ayudado en mi día a día.

1. Si dudas, te matan - En Halo, dudar sobre que hacer en un momento, puede ocasionar que alguien te ataque y acabes sin cabeza. Lo mismo ocurre en el mundo real: si perdemos tiempo pensando en lo que hacen los demás, nunca tendrás éxito. Si arriesgamos en la vida, podemos salir heridos, pero tenemos que aceptar el riesgo y hacer un movimiento rápido. Tranquilos, que si fallamos, nos queda el consuelo de aprender de la experiencia y el de poder intentarlo otra vez. El éxito viene de oportunidades agresivas y que se realizan con ganas y sin dudar.

2. El éxito va ligado a la experiencia - Las cualidades que cada uno tenemos a la hora de jugar a un juego como Halo, obviamente importan, pero no lo son todo. Lo que realmente nos hace ser mejores jugadores en el universo de Halo es, sin lugar a dudas, la experiencia. Nunca seremos competitivos, ni ganaremos campañas, si nos movemos por un mapa de juego del que desconocemos la geografia o luchamos sin conocer las características de nuestra arma. Aquí recae el punto importante, en el que el jugador se convierte en Maestro. En la vida real tenemos que aprender las lecciones básicas, conocer la información esencial para triunfar. Si no lo dominamos, saldremos muy desventajados.

3. Es imposible ganar sin realizar trabajo en equipo – En los equipos de jugadores en Halo, es más importante la capacidad para trabajar con otros, que tu pericia individual como jugador. La lucha entre un equipo de jugadores preparados (pero poco coordinados) contra uno muy bien coordinado (con habilidades individuales normales), acabará con la derrota del primero sin lugar a dudas. Para tener éxito, es necesario sacrificar tu gloria personal. Una vez consigas tragarte el ego y comenzar a trabajar en equipo, los éxitos personales irán llegando poco a poco.

4. Anticiparse es la clave de la victoria – La llave para derrotar a todos los enemigos fácilmente, es saber anticiparse a los movimientos que vaya a hacer. Esto se deduce de la experiencia y del reconocimiento rápido y efectivo del enemigo. Cuando puedes anticiparte, te posicionas en el lugar perfecto para eliminar a tus adversarios, mientras ellos todavía no saben que hacer.

5. Conocer tus debilidades – El mundo de Halo es extremadamente diverso, nunca sabes con que te puedes encontrar. Entre la gran cantidad de armas y combinaciones de elementos, hay un numero infinito de maneras de matar. Multitud de estilos a la hora de jugar: cada uno adapta el juego a su forma de concebir el mundo y aplica en él las estrategias que cree más eficaces. Tendremos más éxito si somos capaces de reconocer nuestros puntos débiles y potenciamos la defensa sobre ellos (o estamos más atentos).

6. No siempre se gana – Todo aquel que haya jugado alguna vez a Halo, a experimentado alguna que otra derrota. Un día no paran de matarte y al siguiente eres el “p_ _ o” amo. Cuando parece que pierdes el ritmo es cuando tienes que darte cuenta que las derrotas forman parte de tu formación. Lo ideal es aprender de las derrotas, descubrir aquello que haces bien y mejorar lo que haces mal.

7. El Diablo al detalle – A los ojos de un inexperto, Halo puede parece un juego de maniacos disparando a diestro y siniestro. Lo cierto es que no es así, Halo se presenta como un ballet clásico en el que todo esta coordinado y nada ocurre porque sí. La gente no dispara sin saber a dónde, dispara respondiendo a unos impulsos generados por los otros jugadores y por el propio escenario. La diferencia entre morir y vivir es tan pequeña, que puede depender de la decisión de lanzar una granada o parar para recargar el arma. Lo mismo ocurre en la vida real. Es necesario prestar atención a los pequeños detalles, a las pequeñas decisiones, porque pueden desencadenar grandes logros, o grandes desgracias.