Jugar a “Zack y Wiki” es extraño, pero familiar. Ligero y limpio, como una aventura de acción, profundo y exigente, como una aventura gráfica. De mecánica universal y accesibilidad inmediata, el experimento sale a flote donde muchos otros se han hundido; en la convivencia de la sencillez con la profundidad.

¡Viento en popa a toda vela! ¡Al H&M, Wiki!
Dando pie a esta idea tenemos el soberbio control. Aunque se habría agradecido la inclusión del Nunchuk para mover al personaje, el control resulta extremadamente sencillo y fiable, sin caer en la simpleza. La imaginación de los programadores ha convertido el mando en un sorprendente “tour de force” de posibilidades móviles. Un verdadero logro, precisamente porque se ajusta a la idea que todos tenían asociada al Wiimote y que irónicamente muy pocos han conseguido recrear. Aunque en puntuales momentos falle, el abanico de nuevos usos le otorga una validez admirable. Si bien es cierto que es algo engorroso, el nivel de interacción y diversión suple este aspecto. En este sentido, es el único que puede plantar cara a “WarioWare”, por lo que no se puede tener mejor carta de presentación.
Es una pena que su planteamiento libre, basado en nuestra imaginación y libertad para resolver enigmas, no haya terminado de explotarse. Desgraciadamente el número de variantes en las situaciones a resolver es bastante más limitado del que nos gustaría. De modo similar a lo que ha pasado con “Assassin creed”, da algo de rabia contemplar como desaprovecha parte de sus posibilidades. Por otro lado, el proceso de deducción de varios enigmas a veces no es muy lógico, aunque sin llegar al nivel de aleatoriedad de “MundoDisco”. Estas características, hacen que la referencia a Sierra no sea gratuita. La posibilidad de morir de inimaginables formas y su generalmente alta dificultad, lo hacen mucho más cercano a “Space Quest” que a “Monkey Island”. Por fortuna, se ha incluido una práctica opción para pedir pistas que funciona bastante bien, y las pantallas suelen tener una brevedad muy agradecible al tener que repetirlas. Aunque sin duda, la mayor traba está en que a veces, mientras investigamos posibilidades, podemos “eliminar” el objeto que nos permita avanzar. Resulta frustrante que el juego te permita quedarte irresolublemente atascado y no te avise hasta que harto, acabes pidiendo una pista. Puede que se trate de un fallo menor, pero suele ser el más molesto, ya que resta experimentación, limita posibilidades y (lo más importante) nos hace perder tiempo en un acertijo en el que nosotros mismos nos hemos encerrado. Es imposible no plantearse lo lógico y divertido que habría sido crear formas de superar las pruebas por otros caminos menos obvios.

¡Exta sí…! ¡Exta no…! Creo que estás jodido… ¡Uh, ha!
Aunque siendo sinceros, el baremo de puntos fuertes es mucho mayor que el de los débiles. Puede que le tapen algunas nubes, pero “Zack y Wiki” sigue siendo radiante. Es difícil de igualar el poder de adicción que otorga, y la absorción es proporcional a tu cabezonería. Un reto mental constante, que sabe cómo recompensar nuestro esfuerzo sin rebajar un ápice una dificultad que tira hacia lo alto, pero sin ahogar. En la mayoría de las zonas, es muy estimulante intentar adelantarte a los efectos de tus acciones y disfrutar de las consecuencias, mostradas con jocosas animaciones.
Incluye modo multijugador, pero es más anecdótico que un verdadero modo de juego. Si necesitas ayuda, quizás esta sea la vía más divertida de conseguirla, con tus amigos garabateando en la pantalla posibles soluciones. Ayuda a integrarlo el ritmo libre y tranquilo, que recompensa decisiones imaginativas, en vez de velocidad. Sabía decisión, que ayuda a alargar su vida útil, dejándote pensar tus movimientos. Muy interesantes los enfrentamientos con los numerosos jefes finales, imaginativos, desafiantes y divertidos.
La dirección artística es sublime. Mención especial a los personajes, que se mueven entre la estilización de Eiichiro Oda y la dulce sencillez de Osamu Tezuka. Con colores vivos y redondeados modelos, es difícil que los gráficos no entren por los ojos, a pesar de técnicamente hayan sido superados de largo por los últimos juegos de Nintendo. Su aspecto “Toon” ayuda a suplir sus carencias (pocas, por otro lado), dejando claro lo que el juego le debe a la animación, incluyendo simbología perteneciente al anime.

¿Para cuándo el anime español con censura, doblaje deplorable y opening repugnante?
Su humor (visual y literario) es claramente japonés, y la desprejuiciada historia es una recopilación de todos los estereotipos piratas posibles (lucha con Kraken incluida), desde un cariz cómico y socarrón. La música presenta un orgánico desarrollo muy apropiado, siempre enérgica y efectista. Si bien, se echa de menos algo más de vibración en el tema central, que le habría ido como anillo al dedo a un juego con tanta personalidad. Los efectos de sonido, divertidos y agradables, aunque en ocasiones algo repetitivos. Por otro lado, la búsqueda de tesoros y el enorme catálogo de objetos y curiosidades a descubrir alarga su vida más allá de su correcta duración.
Este juego deja claro una vez más lo mucho que aún nos queda por ver respecto a la capacidad de control de Wii. La versatilidad del mando, bien enfocada, es la única herramienta que se necesita a nivel creativo. “Zack y Wiki” ha rozado con los dedos el panteón de los elegidos, quedándose fuera de la élite por poco, pero su personalidad se basta para permanecer en el de los recuerdos. Es 100% un juego Capcom. Inmediato, atractivo, de alegría contagiosa y carisma arrasadora. Aunque cojee en ciertos aspectos, es difícil abandonar la experiencia, ya que el juego nos incita a tomar más y más, y deja volar el tiempo por su cielo azul y sus nubes con textura de oleaje. Un pequeño diamante en bruto.