Quizás no tenga el descarado encanto cartoon de “Elite beat agents”, pero “Guitar Hero” ha llegado a las masas como ningún otro juego musical (excepto el histriónico “Dance dance revolution”), arrasando como un tifón. El cambio de desarrolladora hacía temer lo peor. Predicciones catastrofistas; el resultado final está a la altura de sus sucesores y desarrolla el conjunto más denso y atractivo.

No hay dos sin tres. La excusa favorita de los infieles
Todo sigue igual, exceptuando una optimización ligera del interfaz, que lo hace más limpio y cómodo. Más que de una secuela, casi se trata de un remozado maquillado del título anterior, que busca conectar con su veterano público. Para beneficio de estos, el juego ha incrementado su dificultad hasta un nivel inhumano en los modos “difícil” y “experto”, lo que garantiza a los “guitar freaks” un subidón de adrenalina. Al jugador medio, el modo tradicional le seguirá pareciendo tan sólido y equilibrado como siempre. La rejugabilidad, está garantizada hasta el infinito, con sus más de 60 temas y toneladas de extras. En este título, el factor tiempo es un valor añadido.
La lista de canciones es ecléctica, combinando el sonido sucio y destructor del rock clásico (Metallica, Iron Maiden, etc.), con el estridente encanto eléctrico de los modernillos (Muse o The strokes).El resultado es enérgico, vibrante y provocador. Ayuda muchísimo contar con el 50% de los masters originales, lo que garantiza al melómano una pureza y fidelidad sin igual (Rock band aparte).
Respecto al apartado técnico, sin ser desalentador, da la sensación de que lo han pasado de puntillas. Aunque cuentan con buen nivel en Play 3 y Xbox360, los personajes y los escenarios de Wii no son un prodigio del modelado y la iluminación, y las animaciones (aunque correctas), no cuentan con especial inspiración. Aunque el “motion capture” se hace notar (magnífica la captura de movimientos de las bocas y las notas), la poca expresividad de los modelos y sus movimientos lánguidos, hacen pensar más en un “port” directo de la versión Play 2, que de las nuevas generaciones. No es que sea un trabajo mediocre, pero salta a la vista que no es una gran explotación de los recursos. Al menos esto se traduce en tiempos de carga muy breves. La música, por fortuna, magnífica, con himnos de ayer y de hoy (aunque en monoaural en Wii), acompañada de un sonido efectivo y discreto. Por otro lado, en un logro de optimización, se aprovecha el Wiimote de manera activa y creativa, compensando en gran parte sus anteriores fallos. Insertándolo en la guitarra, logra mejorar aún más la jugabilidad con vibración y el sonido de las notas erróneas por el altavoz. Todo un acierto en el cooperativo, en el que nadie podrá volver a escurrir el bulto.

El hombre al que mejor le sientan los sombreros detrás de Jay Kay
Con una infraestructura sólida, el modo online permite partidas rápidas, fluidas y sin asomo de “lag”, tanto con desconocidos como con amigos. Por desgracia, pesa como una lápida la imposibilidad de bajar packs de canciones nuevas en la consola de Nintendo, disponibles para las versiones de Xbox360 y Play3. La poca memoria imposibilitó esta opción, según los responsables. Aunque se promete una solución en el futuro, a día de hoy la cojera es considerable.
Aunque sepa a mascado, el conjunto es admirable, siendo difícil imaginar cómo podría mejorar más sin restar sencillez a su planteamiento. Pero no dejemos que el futuro nos agüe la fiesta. A día de hoy, “Guitar Hero 3” es uno de los más grandes y completos exponentes del género musical, así que disfrutemos del único juego que nos permite partirle la boca a Slash.